miércoles, 30 de septiembre de 2015

Objetivo Carrión de los Condes

Querida mamá:
 28 de septiembre de 2015
Ruinas del convento de San Antón, en medio de la nada, sin electricidad, sin agua corriente, sin cobertura de móvil… Ese fue nuestro albergue. 
Esa mañana, bueno, esa madrugada, nos levantamos y caminamos una hora y media alumbrados por una bellísima e inmensa luna llena. Pasado ese tiempo nos sentamos a ver el eclipse. Increíble es poca palabra para describir esa luna roja. A las siete de la mañana volvimos  a iniciar nuestra marcha. Roberta y Damian habían salido una hora antes (nosotros nos quedamos dormidos). Caminamos teniendo de frete una inmensa luna que nos guiaba y a la espalda el amanecer porque el sol buscaba quitarle a la Luna su protagonismo… 
En medio del camino, de repente, aparecieron las ruinas. Ruinas auténticas. No hay techo, más palomas que personas… Hay tres hospitaleras, dos americanas y una australiana. A la australiana es completamente imposible entenderla. No es que yo y mi inglés justito no la entendamos es que ni Damián ni Felipe entienden una palabra de lo que dice. Parecemos los seis niños tontos cuando nos habla porque nos limitamos a sonreír y asentir. Evidentemente ninguna de ellas hablaba español. Dos de ellas tienen más de 70 años y todas las mañanas lavan las sábanas a mano para que estén limpias para los siguientes peregrinos. La tercera de ellas es Rebeca (from USA) hace dos días era peregrina y cuando vio a las dos señoras les ofreció su ayuda así que hizo un alto en su camino para ayudarlas hasta el cierre del albergue el día 30 de septiembre. Todo lo que ese lugar transmite es CALMA, auténtica y absoluta calma.
Creo que una parte fundamental de este camino, una experiencia de aprendizaje, quizás, es saber estar solo. Caminar solo. Es algo que no pensé que fuera tan complicado pero al ver a la gente te das cuenta de que es un aprendizaje que no todo el mundo tiene. La soledad como valor. David, cuando se lo comenté, me decía que depende de la educación que te hayan dado y cuanto se valore y respete la soledad y la búsqueda de la misma en tu familia.  Yo creo que siempre he necesitado mis espacios de soledad. Caminar sola es algo que sé disfrutar, no me agobia. Hay personas a las que agobia caminar en soledad y busca siempre estar junto a alguien mientras camina. Damián me decía que este día ha caminado mucho mejor y le duelen mucho menos las piernas porque el tiempo que ha estado junto a nosotros sentía que iba a nuestro ritmo y no ha sido bueno para él, porque su ritmo natural es diferente. Entiendo que quieras compartir con la gente pero ese tiempo es otro, el tiempo de compartir las experiencias vividas durante el día al llegar al albergue. A mí me gusta escuchar el silencio. Quizás sólo es que soy simple y si camino únicamente pienso en caminar no le voy dando vueltas a la cabeza, pongo un pie delante de otro pie y continúo hasta que llego. Roberta nos dice “voa voa canarinho” y "voa voa canarinha".
29 de septiembre de 2015
Evidentemente en estas ruinas no te pude enviar lo que escribí porque no es que no hubiera WiFi, que hoy tampoco tenemos, es que no teníamos ni cobertura.
Hoy nos hemos despertado en el convento y tras desayunar bajo la luz de las velas hemos caminado hasta Población de Campos. Un pueblo castellano en el que no hay nada.

“Ancha es Castilla” es mi frase de hoy y “Anchísima wey” la respuesta de Felipe mientras caminamos.

Hoy han sido 32,1 km todos estaban muy cansado cuando hemos llegado al albergue así que yo he hecho la cena para los 6 (pasta con verdura y tomate, tampoco pienses que he aprendido a cocinar por arte de magia). Me preocupa un poco no sentirme tan cansada como veo a la gente, a ver, no es que quiera estar cansada. Yo tengo mis males también pero siento que sigo teniendo energía al llegar al albergue. Supongo que tengo menos días a la espalda que el resto y eso se nota.
30 de septiembre de 2015
Hoy sólo hemos hecho 15 kilómetros estamos en Carrión de los Condes. La mitad del camino para los que salieron de Saint Jean, a nosotros aún nos queda para llegar a nuestra mitad. Íbamos a hacer hoy 32 de nuevo pero a Damian le dolía muchísimo la pierna hoy y decidimos parar aquí porque el siguiente pueblo está a 17 kilómetros de este.
Estamos en el albergue de Santa María. Lo llevan unas monjas agustinas que tienen su convento en una población cuyo nombre no recuerdo entre Ávila y Madrid. Además hoy aquí había dos hermanas ortodoxas griegas como hospitaleras. Una de ellas hizo el camino hace algunos años y tras llevarlo a cabo sintió que debía continuar su vida como monja. 
Llevamos en el pueblo desde las 11:30 de la mañana así que hoy estamos muy descansados. A las 6 de la tarde hemos tenido un momento de encuentro común y los peregrinos han cantado canciones de sus países. Hemos escuchado hoy canciones en japonés, coreano, zulú, alemán, inglés, portugués y español… Es realmente internacional este camino de Santiago.
Hoy en el albergue hemos conocido a otro canarinho, Adán, de Güimar en Tenerife. Dice que ayer en el albergue en el que se quedó él era el único hispanohablante…
Te mando una foto de este momento de canto. Este que sale con el traje y la guitarra, cuyo nombre no recuerdo, es inglés y así camina todos los días: traje, sombrero y guitarra. Otro personaje, personita, persona digna de mención en el camino.
 Recuento de salud:
-          Picaduras de araña: ya sin picor y sin tomar medicación.
-          Tos: ahí sigue molestando. Tomo un jarabe que me mandó la doctora telefónica de Mapfre para ella y está mejorando bastante.
-          Mocos: paracetamol y en disminución.
-          Fiebre: no he vuelto a tener. Sólo fue una noche y supongo que a consecuencia del cansancio.
-          Ampollas: cero
-          Dolores musculares: cero
-          Sequedad peninsular de la piel: mejorando después de gastar un bote de crema hidratante de aloe vera.
Muchos besos.
Objetivos múltiples superados
Mañana: Objetivo… el camino dirá
Buenas noches

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