Querida mamá:
28 de septiembre de 2015
Ruinas del convento
de San Antón, en medio de la nada, sin electricidad, sin agua corriente, sin
cobertura de móvil… Ese fue nuestro albergue.
Esa mañana, bueno, esa
madrugada, nos levantamos y caminamos una hora y media alumbrados por una
bellísima e inmensa luna llena. Pasado ese tiempo nos sentamos a ver el
eclipse. Increíble es poca palabra para describir esa luna roja. A las siete de
la mañana volvimos a iniciar nuestra
marcha. Roberta y Damian habían salido una hora antes (nosotros nos quedamos
dormidos). Caminamos teniendo de frete una inmensa luna que nos guiaba y a la
espalda el amanecer porque el sol buscaba quitarle a la Luna su protagonismo…
En
medio del camino, de repente, aparecieron las ruinas. Ruinas auténticas. No hay
techo, más palomas que personas… Hay tres hospitaleras, dos americanas y una
australiana. A la australiana es completamente imposible entenderla. No es que
yo y mi inglés justito no la entendamos es que ni Damián ni Felipe entienden
una palabra de lo que dice. Parecemos los seis niños tontos cuando nos habla porque nos limitamos a sonreír y asentir. Evidentemente ninguna de ellas
hablaba español. Dos de ellas tienen más de 70 años y todas las mañanas lavan
las sábanas a mano para que estén limpias para los siguientes peregrinos. La
tercera de ellas es Rebeca (from USA) hace dos días era peregrina y cuando vio
a las dos señoras les ofreció su ayuda así que hizo un alto en su camino para ayudarlas
hasta el cierre del albergue el día 30 de septiembre. Todo lo que ese lugar
transmite es CALMA, auténtica y absoluta calma.
Creo que una parte
fundamental de este camino, una experiencia de aprendizaje, quizás, es saber
estar solo. Caminar solo. Es algo que no pensé que fuera tan complicado pero al
ver a la gente te das cuenta de que es un aprendizaje que no todo el mundo
tiene. La soledad como valor. David, cuando se lo comenté, me decía que
depende de la educación que te hayan dado y cuanto se valore y respete la
soledad y la búsqueda de la misma en tu familia. Yo creo que siempre he necesitado mis
espacios de soledad. Caminar sola es algo que sé disfrutar, no me agobia. Hay
personas a las que agobia caminar en soledad y busca siempre estar junto a
alguien mientras camina. Damián me decía que este día ha caminado mucho mejor y
le duelen mucho menos las piernas porque el tiempo que ha estado junto a nosotros
sentía que iba a nuestro ritmo y no ha sido bueno para él, porque su ritmo
natural es diferente. Entiendo que quieras compartir con la gente pero ese
tiempo es otro, el tiempo de compartir las experiencias vividas durante el día
al llegar al albergue. A mí me gusta escuchar el silencio. Quizás sólo es que
soy simple y si camino únicamente pienso en caminar no le voy dando vueltas a
la cabeza, pongo un pie delante de otro pie y continúo hasta que llego. Roberta
nos dice “voa voa canarinho” y "voa voa canarinha".
29 de septiembre de
2015
Evidentemente en
estas ruinas no te pude enviar lo que escribí porque no es que no hubiera WiFi,
que hoy tampoco tenemos, es que no teníamos ni cobertura.
Hoy nos hemos
despertado en el convento y tras desayunar bajo la luz de las velas hemos
caminado hasta Población de Campos. Un pueblo castellano en el que no hay nada.
“Ancha es Castilla”
es mi frase de hoy y “Anchísima wey” la respuesta de Felipe mientras caminamos.
Hoy han sido 32,1 km todos estaban muy
cansado cuando hemos llegado al albergue así que yo he hecho la cena para los
6 (pasta con verdura y tomate, tampoco pienses que he aprendido a cocinar por arte de magia). Me preocupa un poco no sentirme tan cansada como veo a la gente, a ver, no
es que quiera estar cansada. Yo tengo mis males también pero siento que sigo
teniendo energía al llegar al albergue. Supongo que tengo menos días a la
espalda que el resto y eso se nota.
30 de septiembre de
2015
Hoy sólo hemos hecho
15 kilómetros
estamos en Carrión de los Condes. La mitad del camino para los que salieron de
Saint Jean, a nosotros aún nos queda para llegar a nuestra mitad. Íbamos a
hacer hoy 32 de nuevo pero a Damian le dolía muchísimo la pierna hoy y
decidimos parar aquí porque el siguiente pueblo está a 17 kilómetros de
este.
Estamos en el
albergue de Santa María. Lo llevan unas monjas agustinas que tienen su convento
en una población cuyo nombre no recuerdo entre Ávila y Madrid. Además hoy aquí
había dos hermanas ortodoxas griegas como hospitaleras. Una de ellas hizo el camino hace algunos años y tras llevarlo a cabo sintió que debía continuar su vida como monja.
Llevamos en el
pueblo desde las 11:30 de la mañana así que hoy estamos muy descansados. A las
6 de la tarde hemos tenido un momento de encuentro común y los peregrinos han
cantado canciones de sus países. Hemos escuchado hoy canciones en japonés,
coreano, zulú, alemán, inglés, portugués y español… Es realmente internacional
este camino de Santiago.
Hoy en el albergue
hemos conocido a otro canarinho, Adán, de Güimar en Tenerife. Dice que ayer en
el albergue en el que se quedó él era el único hispanohablante…
Te mando una foto de
este momento de canto. Este que sale con el traje y la guitarra, cuyo nombre no
recuerdo, es inglés y así camina todos los días: traje, sombrero y guitarra. Otro
personaje, personita, persona digna de mención en el camino.
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Picaduras de araña: ya sin picor y sin tomar
medicación.
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Tos: ahí sigue molestando. Tomo un jarabe que me
mandó la doctora telefónica de Mapfre para ella y está mejorando bastante.
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Mocos: paracetamol y en disminución.
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Fiebre: no he vuelto a tener. Sólo fue una noche y
supongo que a consecuencia del cansancio.
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Ampollas: cero
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Dolores musculares: cero
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Sequedad peninsular de la piel: mejorando después de
gastar un bote de crema hidratante de aloe vera.
Muchos besos.
Objetivos múltiples
superados
Mañana: Objetivo… el camino dirá
Buenas noches


Enhorabuena. Eso lo que me tiene enamorado del camino.
ResponderEliminarHay van mis campeones quien dijo cansancio son scout besos
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