Querida mamá:
Hoy nos hemos levantado a las 6 de la mañana que es lo
que dictaba el albergue. Yo he dormido como un bebé en cambio David no ha
descansado en toda la noche. El desayuno estaba preparado en la mesa al
despertar y el hospitalero atento a que a nadie le faltara de nada. Aunque
cuando yo me he sentado a desayunar, él aún no se había levantado.
A David le dolía muchísimo la cabeza así que hoy no ha
caminado. Él iba a coger la guagua hasta Los Arcos y yo iría caminando.
Aproveché la oportunidad y quité peso de mi mochila
para que lo llevara David en la guagua y enfrentarme a los 21,2 kilómetros que
tenía por delante más ligera.
Al poco de comenzar a caminar llegamos a Irache y en
su bodega vimos cómo salía vino de una fuente y agua de la fuente de al lado. Esa
es una de esas fotos para el recuerdo que debes hacer aunque no seas bebedora
de vino así que me puse bajo el chorro de agua y Felipe me tomó la foto.
Continuamos camino hasta Azqueta y después hasta
Villamayor de Monjardín, donde paré a hacer mi segundo desayuno. En la iglesia de Villamayor tienen en sus
ventanas un tipo de mármol muy fino que desde fuera parece piedra blanca y
desde dentro es traslúcido. Es el predecesor del vidrio, también lo tenían en
la basílica de San Miguel de Estella. Es bastante impactante cuando lo ves por
fuera y luego entras a la iglesia y ves que es completamente translúcido.
Después de Villamayor tocaban casi 12 kilómetros sin
pueblos, ni casa, ni la visión de un recodo de civilización más allá que
peregrinos que iban con mochilas al hombro. Algunos cuentan que la mochila pesa
lo que pesa tu vida. Y que conforme vayas llegando a Santiago irá pesando menos
porque irás quitando cosas que no necesitas… mmmm ¿Igual el portátil no llega a
Santiago? Si por mí fuera lo que seguro que no llega es el móvil y mira que ese
pesa menos..
Caminar por aquí era como verte en medio del cuadro de
un pintor. Veías su paleta de colores, sabías que el camino era serpenteante
porque embellecía el dibujo, disfrutabas de la mezcla y la maravilla de la
diversidad del color de la tierra y la montaña…
Así llegamos a Los Arcos y ¿quién no había llegado? ¡David!
Él, que había cogido la guagua, tardó más en llegar que nosotros caminando…
Cuanto menos gracioso fue que David llevaba encima mi credencial de peregrina y
podía entrar al albergue y darme una buena ducha hasta que él llegara… Por
fortuna no tardó demasiado y sobre las dos menos cuarto llegó al albergue.
La ducha es uno de los momentos más reparadores del día.
Una comida en la plaza mayor del pueblo, que hoy es
domingo y no abre nada, con Claudia y
Felipe y una siesta en el césped de la
Casa de la
Cultura del pueblo son otro momento reparador…
¿Sabes qué? En este pueblo está EL ARCO. La puerta que
separaba el Reino de Navarra del Reino de Castilla. Es un arco medieval que está
junto a la iglesia.
Objetivo Los Arcos superado.
Mañana: Objetivo Logroño
Buenas noches
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