lunes, 21 de septiembre de 2015

Objetivo Los Arcos

Querida mamá:
Hoy nos hemos levantado a las 6 de la mañana que es lo que dictaba el albergue. Yo he dormido como un bebé en cambio David no ha descansado en toda la noche. El desayuno estaba preparado en la mesa al despertar y el hospitalero atento a que a nadie le faltara de nada. Aunque cuando yo me he sentado a desayunar, él aún no se había levantado.
A David le dolía muchísimo la cabeza así que hoy no ha caminado. Él iba a coger la guagua hasta Los Arcos y yo iría caminando.
Aproveché la oportunidad y quité peso de mi mochila para que lo llevara David en la guagua y enfrentarme a los 21,2 kilómetros que tenía por delante más ligera.
Al poco de comenzar a caminar llegamos a Irache y en su bodega vimos cómo salía vino de una fuente y agua de la fuente de al lado. Esa es una de esas fotos para el recuerdo que debes hacer aunque no seas bebedora de vino así que me puse bajo el chorro de agua y  Felipe me tomó la foto.
Continuamos camino hasta Azqueta y después hasta Villamayor de Monjardín, donde paré a hacer mi segundo desayuno. En  la iglesia de Villamayor tienen en sus ventanas un tipo de mármol muy fino que desde fuera parece piedra blanca y desde dentro es traslúcido. Es el predecesor del vidrio, también lo tenían en la basílica de San Miguel de Estella. Es bastante impactante cuando lo ves por fuera y luego entras a la iglesia y ves que es completamente translúcido.
Después de Villamayor tocaban casi 12 kilómetros sin pueblos, ni casa, ni la visión de un recodo de civilización más allá que peregrinos que iban con mochilas al hombro. Algunos cuentan que la mochila pesa lo que pesa tu vida. Y que conforme vayas llegando a Santiago irá pesando menos porque irás quitando cosas que no necesitas… mmmm ¿Igual el portátil no llega a Santiago? Si por mí fuera lo que seguro que no llega es el móvil y mira que ese pesa menos..
Caminar por aquí era como verte en medio del cuadro de un pintor. Veías su paleta de colores, sabías que el camino era serpenteante porque embellecía el dibujo, disfrutabas de la mezcla y la maravilla de la diversidad del color de la tierra y la montaña…
Así llegamos a Los Arcos y ¿quién no había llegado? ¡David! Él, que había cogido la guagua, tardó más en llegar que nosotros caminando… Cuanto menos gracioso fue que David llevaba encima mi credencial de peregrina y podía entrar al albergue y darme una buena ducha hasta que él llegara… Por fortuna no tardó demasiado y sobre las dos menos cuarto llegó al albergue.
La ducha es uno de los momentos más reparadores del día.
Una comida en la plaza mayor del pueblo, que hoy es domingo y no abre nada,  con Claudia y Felipe y una siesta en el césped de la Casa de la Cultura del pueblo son otro momento reparador…
¿Sabes qué? En este pueblo está EL ARCO. La puerta que separaba el Reino de Navarra del Reino de Castilla. Es un arco medieval que está junto a la iglesia.
Objetivo Los Arcos superado.
Mañana: Objetivo Logroño

Buenas noches

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