martes, 22 de septiembre de 2015

Objetivo Logroño

Querida mamá:
 Hoy te escribo desde Nájera. Corriendo, corriendo que me quedan 30 minutos para que me apaguen la luz en el albergue.
Nos despertamos en Los Arcos y tomamos rumbo a Logroño. ¿Sabías que el arquitecto de la Torre de la Iglesia de Los Arcos se suicido cuando la terminó porque tiene una inclinación de 4 centímetros hacia el sur?
Curioso…
Al poco de salir de Logroño, llegamos a Sansol, el pueblo en el que David el día anterior había estado tirado en la parada de guagua por quedarse dormido en ella.  Un poquito más adelante llegamos a Torres del Río. Ahí paramos a desayunar, encontramos a Damian y Roberta. Ella brasileña, él francés. Se conocieron hace 3 años en Francia y se casaron hace un año. Han vivido en Francia desde entonces pero después de hacer el camino, se mudan a Brasil en enero. Damián ya lo ha hecho pero para Roberta es su primera vez.
Fue un día de muchísimo calor llegamos a Viana ya cansados y aún quedaban casi diez kilómetros ante Logroño bajo un sol de justicia. Nos enfrentamos a ellos sonriendo ante las dificultades y al fin llegamos a Logroño.
De momento ha sido mi mejor llegada a un albergue. La hospitalera que nos abrió la puerta era italiana, yo entré y me puse a leer cositas que había por las paredes. La hospitalera me miró y me dijo: “No, primero suelta tu mochila. Después toma una ducha. Y ya después lees lo que quieras y te explico las normas del albergue”. Como una niña fui corriendo a hacerle caso.
Estiramos un poco la musculatura en la ribera del Ebro. Fuimos al albergue a cenar. Era el cumpleaños de Claudia y había pedido a las hospitaleras si podrían conseguir alguna velita o algo para que soplara por sus 23 añitos.
Subimos a ayudar a poner la mesa pero llegamos tarde, ya estaba todo hecho. El párroco de la iglesia subió a ayudar a las hospitaleras a servir la cena, a hablar con todos los peregrinos, a preguntar a cada uno de donde era, a servir el vino, a recoger los platos de la mesa para que viniera el segundo… Comimos como verdaderos reyes: canapés de pimiento y pepino, ensalada siciliana de naranja con cebolla (según las hospitalera faltaba hinojo que es una hierba que no se consigue por estas tierras), ensalada de espinacas con frutos secos de primero; alubias con verduras de segundo; y de postre una Sandía fresquita.  Hubo luces apagadas y vela y un postrito para que Claudia pudiera celebrar sus 23 añitos.
Al finalizar la cena el párroco nos invitó a entrar a la iglesia por un pasadizo “secreto” y hacer la oración de la noche. David no bajó a la iglesia, yo sí fui y fue bonito. Se leyó un Salmo y poco más y el párroco acabó diciendo que en el camino es importante tener los ojos bien abiertos para ver todo lo que se abre ante nosotros pero también es importante que de vez en cuando cerremos nuestros ojos porque durante el camino debemos escucharnos y vernos a nosotros mismos porque una parte muy importante del camino se produce en nuestro interior.
A modo de curiosidad… La iglesia de Santiago de Logroño es del siglo XIII y no tiene columnas. Fue todo un atrevimiento para la época. Una idea loca que se le ocurrió al arquitecto pero estaba tan asustado por si no funcionaba su idea loca que cuando la inauguraron huyó de Logroño y nunca cobró por el trabajo realizado.
Amanecimos temprano y con el desayuno ya puesta en la mesa por las hospitaleras. Después de desayunar tocaba despedirse de ellas con un muy sincero: GRACIAS.
Por cierto, la otra hospitalera era de León. Siempre quiso viajar a Canarias y su pareja hace Windsurf; el año pasado fue 15 días a Fuerteventura. Le pilló temporal y estuvo 15 días en una Fuerteventura en la que no paró de llover.

Hoy tomamos ruta a Nájera, casi 30 kilómetros. No te conté que el día de los Arcos amanecí con picaduras, no sabía muy bien de qué. Hoy comencé a caminar y estaban hinchadísimas. Paramos a desayunar en un parque precioso a las afueras de Logroño, desayunando entre ardillas Roberta me puso aceite de Lavanda para calmar el escozor de las picaduras. Me dio el tarrito para que me fuese poniendo a lo largo del día. La verdad que me ha venido genial.
Las vistas de hoy se resumen en una palabra: vides. Esto es La Rioja… norte, sur, este y oeste vides hasta donde alcanza tu vista. El sol hoy ha sido bueno con nosotros y se ha dejado tapar por nubes así que hemos caminado con la temperatura ideal en un sol-sombra muy agradable. Pero ha llegado un momento en el que no podía más con mi escozor. Sólo pensaba en llegar a Nájera e ir al centro de salud a que me pincharan Urbason y Polaramide.

Hemos llegado al albergue que está atravesando el pueblo y después de soltar la mochila y la ducha de rigor, me he puesto hielo por los muslos. Ya luego hemos ido a urgencias y me han pinchado para que se me baje la inflamación y aguante un poco el escozor…
A ver cómo estoy mañana. La verdad que Nájera no lo he visto mucho porque después de pincharme me tumbé, David me despertó a las 6 y media para cenar y ya después de cenar y pasar un ratito en la puerta del albergue compartiendo experiencias con algunos peregrinos toca venir a la cama y escribir un rato antes de que me apaguen las luces que sé que me echas de menos.
Objetivos Logroño y Nájera superados.
Mañana: Objetivo Grañón

Buenas noches
PD: ¡Ya quedan menos de 600 para Santiago!

2 comentarios:

  1. Que te parecen mis modificaciones? Y Jose Ignacio el cura de Logroño?. En Grañón si veis al cura Jesús o a una hospitalera Marina les dais recuerdos mios. También a Susana la panadera.

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    1. Jose Ignacio maravilloso! Un amor.
      En Grañón pregunté si se acordaba de ti la peruana de la tienda frente a la iglesia y sí se acuerda de ti.

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