Querida mamá.
Hoy es un día especial por varios motivos. Hoy es el primer día. Hoy es el viaje más largo en kilómetros aunque casi no caminemos. Hoy es el día de los vuelos.
Te contaría que me tocó madrugar muchísimo para estar puntual en el aeropuerto. Te mentiría. La verdad es que no dormí, di vueltas por la casa y miraba la hora nerviosa. Al más puro estilo paterno. Ya ves... Todo se hereda.
Un vuelo en duermevela y aterrizaje en el aeropuerto de Barcelona. Lugar de tránsito, mil rostros fluyendo por los pasillos, las tiendas, las terrazas... Y aún así siempre me dejan cierta sensación de soledad los aeropuertos.
Dimos un paseo y comimos en el aeropuerto. Cinco horas de espera entre vuelos dan para mucho. Aunque yo seguía con mi pequeña duermevela.
Después de una reponedora siesta aeroportuaria en la ciudad condal llegó el momento de coger el siguiente vuelo.
Ya en la cola del embarque ibas viendo muchas mochilas a la espalda. Y por supuesto, nuestro compañero de asiento también llevaba mochila a la espalda. Björn es alemán comienza el camino en Saint Pied y tiene intención de llegar hasta Finisterre a coger olas. Había decidido antes de comenzar su viaje parar en San Sebastián porque le habían hablado maravillas de su carne. Björn había estado buscando hotel y no había encontrado nada. Hemos llegado a San Sebastián en medio del festival de cine y hay ocupación completa.
Le invitamos a que nos acompañara al albergue de peregrinos al que íbamos nosotros y que se hiciera allí la credencial, que aún no tenía y no sabía cómo se hacía.
Primero ayudados para saber qué guagua coger por una donostiarra enamorada de Gran Canaria y sus gentes después de 12 años viviendo allí (en La Isleta, no te digo más). Después preguntando por San Sebastián, ciudad que, a parte de ser muy bonita, está repleta de gente amable y dispuesta a ayudar.
Entre unas y otras llegamos casi a las 9 al albergue, después de pagar la friolera de 16,80€ cada uno llegó la ansiada ducha.
El hambre apremia y nos fuimos hasta la concha a comer algo (ya nos separamos de Björn que iba en busca de su chuletón vasco y eso a nosotros se nos salía de presupuesto).
Nuestra cena fue digna de mención, bueno, en realidad sólo la mía lo es: ensalada de gulas con gambas, setas y foia.
Un helado en una heladería artesana y a dormir.
Objetivo San Sebastián superado.
Mañana: objetivo Pamploma.
Un fuerte beso
Ese no es el menu peregrino
ResponderEliminarPero el foia merecía la pena. ;)
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