viernes, 16 de octubre de 2015

Objetivo O Pedrouzo



Querida mamá:
Han pasado pocos días desde que te escribí en Villafranca pero una larga distancia he recorrido desde entonces.
En aquel momento me quedaban casi 200 kilómetros para llegar a mi destino; hoy solo restan veinte.

Por fortuna el clima nos ha respetado muchísimo y no ha llovido ni un solo día, aunque a veces nos ha tocado caminar entre la niebla.

Hay un momento muy especial en el camino, o al menos para mí lo fue: la entrada a Galicia. 

Aquí estoy con Adán, el chicharrero.


Para llegar aquí subimos O Cebreiro envueltos en niebla. 

Magia es la única palabra que puede definir Galicia y sus bosques. Magia.

Ah! Por cierto, me he metido a campanera en una iglesia. Mira, mira...


En el alto del Poio hay un bar colocado estratégicamente, ahí estábamos bebiendo Coca-Cola con la lengua fuera cuando llegó Felipe. Una gran sorpresa que nos hizo mucha ilusión, esa noche en Triacastela sobre las siete y media de la tarde aparecieron en el albergue Roberta, Damián y Claudia. Abrazos, besos, saltos... ¡Qué ilusión!
Hoy ya nos han adelantado porque querían llegar a Santiago. Mañana nos esperan allí...
Bueno mami ya esto va acabando...
Mañana...¡Santiago de Compostela!


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